Iniciativa IIRSA
M’Biguá viene desarrollando un particular seguimiento de IIRSA, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica, www.iirsa.org liderada por la banca multilateral, en particular BID, Fonplata y CAF, e integrada por la mayoría de los Gobiernos de la región. En los documentos aquí expuestos, se podrá acceder a las posiciones de las organizaciones que integramos la Articulación frente a IIRSA, las de M’Biguá y diversos artículos y documentos de la sociedad civil y los gobiernos, sobre la iniciativa que nos ocupa.
Nuestra actitud es de una fuerte crítica a la forma de construcción poco transparente y no democrática del diseño y fundamentos de la integración aquí propuesta, que venimos denunciando públicamente en diversos foros de la sociedad civil y oficiales.
¿Qué es y qué propone IIRSA?
La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) es un faraónico plan de obras de infraestructura que fue acordado en la Reunión de presidentes de América del Sur realizada en Brasilia, en el año 2000. La iniciativa, promocionada por instituciones financieras multilaterales de la región –la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata)– propone en nombre de la integración económica y el comercio global una serie de obras de alto impacto para los ecosistemas y los medios de subsistencia de la región. Su propósito: adecuar los territorios a las necesidades de los capitales privados, a través de una transformación de la geografía y las regulaciones de los territorios sudamericanos, para mejorar las posibilidades de explotación y comercio con los recursos de la región.
La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) es un plan con un horizonte a 20 años, que se propone dividir al continente en 10 ejes de “integración y desarrollo”, para los que cuenta con una lista de 335 proyectos de infraestructura identificados –entre ellos, más de 40 de gran escala–, que tendrán un costo monetario estimado en más de 37.000 millones de dólares. Oficialmente, IIRSA se presenta como una iniciativa que busca desarrollar la infraestructura en los sectores de transporte, energía y telecomunicaciones para aumentar la competitividad de la región, basándose en lo que llaman “regionalismo abierto”: América del Sur es concebida como un solo espacio “geoeconómico” integrado, en el que se deben reducir las “barreras internas” al comercio y los “cuellos de botella” en la infraestructura y en los sistemas de regulación y operación. Bosques, ríos, selvas y humedales, tierras fértiles y poblaciones nativas, pueden ser considerados por los planificadores de IIRSA o bien como recursos –naturales y humanos– para ser aprovechados, o bien como “obstáculos” que deben ser superados para el desarrollo del comercio.
El responsable de la Secretaría del Comité de Coordinación Técnica de IIRSA, Ricardo Carciofi, por ejemplo, dice que “la geografía es un factor que condiciona numerosas decisiones económicas”, y que “la compleja gama de factores que precipitan en la geografía frecuentemente se resume en la expresión de ‘costos de transporte’”. Pero “el territorio no es un dato inamovible”, señala: “Puede ser modificado a través de inversiones. Estas son típicamente las obras de infraestructura especialmente aquellas que se realizan en los sectores de transporte, energía y telecomunicaciones. Estas suponen la incorporación de capital al territorio con el propósito de facilitar el intercambio de bienes y servicios (transporte) y el traslado de personas, aprovechar y movilizar recursos naturales entre dos o más puntos de la geografía (tal como ocurre con el transporte y la distribución de energía), o facilitar el transporte de información (telecomunicaciones)”.
Despojada de eufemismos, IIRSA es básicamente una iniciativa que integra nuevos y antiguos megaproyectos destinados a una explotación más eficiente de recursos naturales y fuerza de trabajo: grandes represas, carreteras e hidrovías industriales forman parte de un proyecto que, bajo el enfoque de la globalización, presenta como una solución actual para la “integración” viejas iniciativas recicladas, que no se pudieron llevar a cabo en las décadas anteriores por diversos motivos. Entre ellos, la resistencia de la sociedad civil a los posibles impactos sociales y ambientales de muchos de estos proyectos. Con un cambio de apariencia en algunos casos y ninguno en otros, antiguos planes neoliberales parecen encajar sin inconvenientes en la arquitectura de los nuevos gobiernos de América del Sur. Hoy, las empresas extranjeras tienen “más garantías que nunca” en la región, señaló recientemente el último presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, al pedir inversiones para el desarrollo de IIRSA.
Desde 2000, con IIRSA se inició un silencioso proceso de integración física que sigue el camino señalado por las instituciones financieras internacionales, comprometiendo los dineros públicos y el futuro territorial de los países sudamericanos.
El discurso oficial de IIRSA
En concordancia con la intención de convertir el continente en un espacio de “regionalismo abierto”, IIRSA orienta la planificación de las obras en base a la identificación de diez “Ejes de integración y desarrollo”: “El espacio suramericano es organizado en torno a franjas multinacionales que concentran flujos de comercio actuales y potenciales, en las cuales se busca establecer un estándar mínimo común de calidad de servicios de infraestructura de transportes, energía y telecomunicaciones a fin de apoyar las actividades productivas específicas de cada franja o Eje de Integración y Desarrollo. La provisión de estos servicios busca promover el desarrollo de negocios y cadenas productivas con grandes economías de escala a lo largo de estos ejes…”.
Además de las transformaciones geográficas, IIRSA impulsa transformaciones en los sistemas regulatorios y normativos de los países, lo que constituye el segundo pilar de la iniciativa. Se denominan “Procesos Sectoriales de Integración”, son siete, y tienen como fin la “armonización de políticas, planes y marcos legales e institucionales referentes al uso de la infraestructura”: Instrumentos de financiamiento; Integración energética; Facilitación de pasos de frontera; Sistemas operativos de transporte aéreo, Sistemas operativos de transporte marítimo, Sistemas operativos de transporte multimodal.
Desde sus inicios hasta la actualidad, el discurso oficial de IIRSA se ha ido transformando en proporción al seguimiento directo que comenzaron a hacer de la iniciativa organizaciones sociales y ambientales de la región y de otros países. Sin embargo, “hasta el Presidente del BID”, señalaba la organización Bank Information Center (BIC), “admite que la fuerza detrás del financiamiento para los nuevos proyectos de gran infraestructura es ‘el exceso de liquidez’, y no como plantea IIRSA, el sueño Bolivariano de integración regional. La solución fácil al problema de ‘demasiada plata con nada que comprar’ está en financiar grandes proyectos de infraestructura. Así que, mientras el discurso IIRSA es integracionista, su lógica es mayormente financiera”.
A pesar de haber incorporado la expresión “desarrollo sustentable” a sus objetivos, el núcleo de la iniciativa sigue siendo el mismo. El discurso de IIRSA se basa en el supuesto de que la mezcla entre liberalización del comercio, la inserción en el mercado global sin restricciones y la infraestructura masiva conducirá de un modo mágico al desarrollo sustentable de los pueblos. Las experiencias del pasado, demuestran todo lo contrario.
Las críticas de la sociedad civil
Distintas organizaciones de la sociedad civil de la región han manifestado numerosas inquietudes, denuncias y oposiciones sectoriales o integrales sobre IIRSA. Desde la falta de transparencia a una crítica más básica y conceptual sobre la contribución de los megaproyectos al alivio de la pobreza, la equidad intergeneracional y la inclusión social y real de nuestros pueblos, respetando su diversidad cultural, fundada entre otras razones en la diversidad biológica y física de sus propios territorios desde tiempos ancestrales. Algunas de las principales críticas señaladas son:
*La ausencia de una política de transparencia en el proceso de integración propuesto, y la falta casi absoluta de interlocución con la sociedad civil en los diferentes países, para que sus demandas y aportes sean escuchados.
*La implementación de más de 300 proyectos de infraestructura de IIRSA se sitúan en áreas de gran riqueza natural y diversidad biológica y cultural, que no integran poblaciones; al contrario, van a perjudicarlas al afectar los ecosistemas de los que depende su supervivencia, e indirectamente la de toda la humanidad.
*Gran parte de los proyectos no poseen estudios de viablidad económica, ambiental y social, siendo necesario abrir un debate previo.
*Existen proyectos como el complejo hidroeléctrico/hidroviario de los ríos Madeira-Mamoría-Beni-Madre de Deus (con impactos directos en Brasil, Bolivia y Perú) que pueden causar la expulsión de miles de familias de sus territorios y la destrucción de millones de hectáreas del Amazonas con impactos negativos sobre la biodiversidad.
*El proyecto hidroeléctrico binacional Garabí-Roncador (río Uruguay, entre Argentina y Brasil), ocasionará impactos socioambientales irreversibles en la región. Así como la Hidrovía Paraguay-Paraná, que afectará ecosistemas de importancia mundial.
Existe otra integración posible. Existen alternativas de integración y desarrollo que respeten la diversidad biológica y cultural de nuestros pueblos. Pero éstas sólo pueden comenzar por un conocimiento de los problemas que afligen a nuestro continente, mediante una participación más activa de sus ciudadanos. Desde 2005, y bajo esta convicción, organizaciones civiles de América del Sur, Europa y Estados Unidos avanzan en el proceso de construcción de la Articulación frente a IIRSA, con un objetivo común: “Develar y detener IIRSA, contribuyendo a la construcción política y social de una conciencia crítica frente a IIRSA, potenciando las capacidades de incidencia, generando procesos alternativos sustentables sobre otra integración posible”.
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Portal: Articulación frente a las grandes obras de infraestructura y energía en Sudamérica
Tiene como objetivo difundir, evaluar y poner en discusión las políticas e iniciativas de las grandes obras de infraestructura y energía en Sudamérica. Organizaciones de Sudamérica, América del Norte y Europa, participan de una Articulación frente al modelo de desarrollo planteado por la iniciativa IIRSA y otros grandes planes de infraestructura regional y sus impactos en la sociedad y el ambiente. |
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