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Represas hidroeléctricas

 

 

 

En nuestra Mesopotamia, el renacimiento de los proyectos de Corpus en el Paraná Superior y de las represas del Sistema Garabi en la cuenca media del río Uruguay, nos pone en alerta y movilización para convocarnos a un fuerte monitoreo y resistencia a estos emprendimientos que en el primer caso terminarán de destruir lo poco que queda vivo del río Paraná Superior y sus comunidades ribereñas y pueblos guaraníes, y en el caso de Garabi concretar un impacto impredecible sobre el río de los pájaros y las selvas y bellezas de Misiones en Argentina, con una alta y poco conocida diversidad biológica y cultural. Pero sobre todas las cosas, represas que consolidarán un modelo de desarrollo funcional al traslado de mega industrias sucias como las plantas de celulosas y otras a la cuenca del Uruguay, escenario fuertemente resistido por nuestras comunidades, como es el ejemplo del sur de Entre Ríos y Gualeguaychú.
 
Luego de la supuesta desaparición de los gobiernos neoliberales de Menem y Cardozo (Brasil) se impulsan, nueva y renovadamente, desde los gobiernos auto-denominados progresistas, los estudios y desarrollo de construcción de megarepresas hidroeléctricas en la cuenca del Río Uruguay, sobre otras grandes cuencas de América Latina.  
 
El 25 de septiembre representa un hito en el calendario ambiental, dado que en el año 1997 la legislatura entrerriana aprobó por unanimidad la ley provincial Nº9092/97, conocida como Ley de Libertad de los Ríos o Ley Antirrepresas, única en su tipo en el mundo.